Correspondencia: “A Restrepo”

Por José Guillermo Ánjel R. Publicado en el periódico El Colombiano.

Admirado y recordado presidente Carlos E. Usted fue un hombre conservador, culto y tolerante. En las cartas que usted cruzó con Fernando González Ochoa, su yerno, se nota la claridad de su inteligencia y lo sólido de su paciencia. Valga decir que manejar a Fernando, con lo anarquista y grosero que era, no debió ser fácil. Claro que el mago de Otra parte lo tenía a usted en una estima muy alta. No fue para más. Hay gente a la que uno respeta por su clase, cultura y capacidad para entender el mundo. Es que, como diría Marañas, de eso tan bueno no dan tanto. Pero paso a lo suyo: leyendo unos libros de historia de Colombia (me centré en las partes más dignas para evitar pensar horrores), encontré una frase suya: A un pueblo que no piensa -ni habla ni escucha lo pensado- de nada le sirve la paz. Esta frase debería aparecer por todas partes, en los muros y en las aulas. Y en la tele, claro.

La paz, decía Baruj Spinoza, no es la carencia de guerra sino una sed constante de justicia. Y de nada vale firmarla si las personas sobre las que recae no están en paz consigo mismo y con los otros. En este sentido, respetado Carlos E., la paz es más que un compromiso: es una construcción. Un hombre de paz es quien vive en paz y hará hasta lo imposible por conservarla. Un hombre sin paz, entiende la paz como una tregua para regresar a la violencia. No sé si esto último es lo que ha sucedido en estas tierras. Me inclino a pensar que sí. ¿Y cómo se está en paz? ¿Cómo se construye la paz? Se está en paz viviendo con dignidad, buena educación y futuro. Y se construye la paz creando dignidad, pensamiento y tolerancia. O sea, siendo inteligentes y civilizados, es decir, evitando el odio y la envidia.

Querido Carlos Eugenio Restrepo, Gandhi decía: si hay un hombre en paz consigo mismo, ya al menos existe un lugar seguro en la tierra. Supongo que estará de acuerdo con Gandhi. Pero, también, estar en paz implica saber pensar, para lo cual se requiere de una educación centrada en lo humano y no en las meras competencias, como ahora. Hay que enseñar a ser humanos, a pensar como humanos, a actuar como humanos. ¿Y qué es lo humano? Estar consciente de que es bueno estar vivo y que un hombre no vale nada si no tiene comunidad. Lo humano (a pesar de tanto mal que le han hecho) coloca el bien común sobre el interés personal. Y sólo cede en lo moral cuando aparece una mejora. Claro que no sé si esto de ser humanos le interese al sistema. Los humanos evitan el caos, son muy inteligentes.

Carlos E. Restrepo (1867-1937). Presidente conservador de Colombia y suegro del filósofo Fernando González. Un barrio de clase media en Medellín (de muy buen nivel y calidad de vida), del que nunca se hizo réplica, lleva su nombre. Es que todo lo bueno se olvida fácil.

Un Comentario en “Correspondencia: “A Restrepo””

  1. no entendi nada

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